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El brain fog, o niebla mental, se manifiesta como dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes, lentitud en el pensamiento y sensación de cansancio cognitivo. Más del 60 % de las mujeres experimentan confusión mental en algún momento de la perimenopausia o la menopausia, aunque muchas veces el síntoma se minimiza o se atribuye solo al estrés cotidiano.

Uno de los principales factores está relacionado con los cambios hormonales. Las fluctuaciones de estrógeno y progesterona influyen en los neurotransmisores cerebrales, afectando la memoria, la atención, el estado de ánimo y el sueño. Cuando estas variaciones se combinan con insomnio, sudores nocturnos o descanso interrumpido, la niebla mental suele intensificarse.

Además de lo hormonal, el estrés sostenido, la ansiedad y la falta de sueño impactan directamente en el funcionamiento cognitivo. Por eso, la confusión mental suele responder a una combinación de causas y no a un único factor aislado.

Mantener hábitos saludables puede ayudar a aliviar estos síntomas: actividad física regular, alimentación equilibrada rica en omega 3 y antioxidantes, buena hidratación, descanso adecuado y espacios de relajación. Además, es importante reconocer el brain fog y consultar cuando interfiere con la vida diaria es clave para cuidar la salud mental y cerebral a largo plazo.