El malestar psicológico viene creciendo en la Argentina y hoy se estima que tres de cada diez adultos presentan síntomas de ansiedad y depresión que interfieren con su vida cotidiana. Según un informe reciente del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, se trata de una tendencia sostenida desde 2010 que tuvo un incremento marcado en los últimos años, especialmente entre las mujeres y las personas mayores. Entre los factores que explican este aumento se destacan la pobreza, el desempleo, el subempleo y la presencia de enfermedades crónicas, condiciones que elevan significativamente el riesgo de malestar. Además, las responsabilidades del hogar y las desigualdades económicas suelen afectar más a las mujeres, mientras que en los mayores influyen los cambios propios de la edad y un contexto social más exigente. El estudio también muestra que una parte de la población mantiene síntomas en forma persistente, mientras que otros atraviesan períodos intermitentes. Los equipos de investigación señalan que no se trata solo de situaciones individuales, sino de condiciones estructurales que impactan en la salud mental, sobre todo cuando existe precariedad laboral o dificultades económicas. Es importante detectar cambios en el estado de ánimo, pedir ayuda y encontrar espacios de escucha para mejorar la evolución de estos cuadros. Además, se aconseja consultar a profesionales y sostener aquellas rutinas que favorezcan el descanso, la actividad física y los vínculos sociales. Finalmente, vale la pena recordar que cuidar la salud mental no es solo atender los síntomas, sino reducir aquellas situaciones que generan estrés, construir redes de apoyo y promover entornos que acompañen a las personas en su vida diaria. Y es que, por simple que suene, sentirse escuchado y contenido puede ser tan importante como cualquier tratamiento.


