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Los ojos son uno de los órganos más sensibles del ser humano ya que se encuentran expuestos a una gran variedad de factores externos que pueden afectar su funcionamiento. Por este motivo, es recomendable incorporar o modificar hábitos que nos ayuden a preservar la visión durante mucho más tiempo. He aquí los más importantes:

1. Realizar controles periódicos: una visita anual al oftalmólogo es clave para prevenir patologías oculares y detectarlas de forma precoz. 

2. Llevar una alimentación balanceada: existen ciertos nutrientes que son esenciales para una buena salud ocular: los ácidos grasos, el omega 3, la luteína, el zinc y las vitaminas C y E pueden prevenir problemas de visión relacionados con la edad, como la degeneración y las cataratas.
Se recomienda incorporar a la dieta verduras de hoja verde, pescados grasos como el salmón o el atún, fuentes de proteína no cárnicas como los huevos, los porotos y las nueces, y cítricos como naranjas, pomelos, kiwis y mandarinas. Además, cabe recordar que una dieta balanceada contribuirá a mantener un peso saludable, lo que reduce las probabilidades de padecer diabetes de tipo 2 (la principal causa de ceguera en adultos). 

3. Disminuir el tiempo frente a las pantallas: en especial en estos tiempos, el uso excesivo de pantallas para trabajar, estudiar o distraerse con la tv o el teléfono celular puede desencadenar síntomas relacionados con el cansancio y deterioro de la vista, tales como: 

  • Visión borrosa
  • Dificultad para enfocar a distancia
  • Sequedad ocular
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares en cuello, espalda y hombros

Es importante tomarse pequeños descansos de 5 minutos cada 1 hora y utilizar lágrimas artificiales que permitan reducir la picazón y resequedad ocular. Además, se recomienda mantener una distancia de al menos 30 centímetros con las pantallas.  

4. Proteger la vista del sol: la exposición prolongada y acumulada a la radiación Ultra Violeta (UV) puede deteriorar los tejidos de la superficie del ojo produciendo daños irreparables y provocando enfermedades como cataratas y maculopatías. Para prevenirlo es fundamental utilizar anteojos de sol homologados con filtros de protección para rayos UVA y UVB superiores a un 80%. 

5. Descansar bien: si bien es cierto que los ojos tienden a moverse durante ciertos períodos del sueño, al dormir los músculos oculares se relajan y nuestros ojos se recuperan del desgaste diario. Durante la noche se produce una regeneración de las células que revisten la cara anterior del ojo, que reponen nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento. Por eso resulta de suma importancia dormir al menos 8 horas diarias.