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El comienzo del año suele ser el elegido por muchas personas para realizar un chequeo médico completo. Sin dudas, es una gran manera de comenzar un nuevo ciclo conociendo un poco más acerca del propio cuerpo, prevenir enfermedades y, de ser necesario, realizar algún ajuste en los hábitos o iniciar tratamientos que contribuyan a mejorar la salud. 

Por estos motivos, y sin importar la edad que se tenga, siempre es importante hacerse un chequeo general al menos una vez al año. Un buen chequeo general debería incluir al menos los siguientes estudios y controles:

  • Control de peso y presión arterial
  • Electrocardiograma: registra con gráficos la actividad eléctrica del corazón y su funcionamiento, pudiendo determinar si existe algún problema.
  • Análisis de orina completo: mide la densidad, concentración, acidez y presencia de diversos compuestos químicos, como bilirrubina, glucosa y hemoglobina que permiten determinar el nivel de salud del organismo.
  • Radiografía de tórax: es una radiografía que genera imágenes del corazón, pulmones, vías respiratorias, vasos sanguíneos, huesos de la columna y tórax.
  • Análisis sanguíneos: consiste en una serie de pruebas de sangre que analizan diversos elementos en el suero sanguíneo. El examen básico consta de 6 elementos: 
  • Glucosa: sirve para diagnosticar la diabetes tipos I y II. 
  • Urea: detecta si existe una función renal disminuida.
  • Creatinina: es útil para monitorear el funcionamiento de los riñones.
  • Ácido úrico: su aumento puede indicar la presencia de dolencias como gota o la enfermedad renal crónica.
  • Colesterol: indica si existe riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Triglicéridos: su incremento puede conducir a enfermedades de las arterias coronarias.

Cabe recordar que según el historial clínico de cada paciente, el profesional médico podría solicitar otros estudios.