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El período de nueve meses de la gestación abarca varias estaciones climáticas, por lo que muchas futuras madres eligen pasar los últimos meses del embarazo durante el invierno para evitar las altas temperaturas del verano. Sin embargo, la estación más fría del año también puede presentar ciertos contratiempos que es importante tener en cuenta para transitar de la mejor manera esta maravillosa etapa. 

Uno de los grandes problemas del invierno son las enfermedades que se contagian con facilidad en esta época, como gripes, resfriados, neumonía o bronquitis. Durante el embarazo, el sistema inmunológico de las mujeres se concentra en defender al feto, por lo que puede verse debilitado. A esto se suma la imposibilidad de recurrir a algunos fármacos. Por este motivo, se recomienda acudir al médico ante cualquier síntoma de virus y evitar la automedicación. 

Para eludir las complicaciones generadas por los sofocos habituales durante las últimas instancias de la gestación, es recomendable optar por “abrigarse en capas”, es decir, con varias prendas finas que puedan removerse o volver a usarse según las necesidades de la temperatura corporal en cada momento. 

Otro problema recurrente del invierno suele ser que el frío invita a quedarse en el interior del hogar más tiempo del recomendado, haciendo que se reduzca considerablemente el ejercicio físico. Sin embargo, es conveniente que las embarazadas mantengan una actividad física moderada acorde al período de embarazo en el que se encuentren, para de esta forma contribuir a reducir la sensación de cansancio y favorecer el bienestar durante todo el proceso. 

Por último, es importante que la alimentación también se adecúe a la estación para que todas las necesidades nutricionales estén cubiertas. Las sopas, cremas y purés de vegetales son excelentes opciones para combatir el frío y obtener los nutrientes y la energía necesarios para que tanto la madre como el bebé se mantengan saludables.